Saltear al contenido principal
Cómo Vivimos La Navidad Cuando Estamos En Duelo

Cómo vivimos la Navidad cuando estamos en duelo

Cuando se acerca la Navidad parece que nos sentimos obligados a esperarla con alegría, todo a nuestro alrededor se prepara para unos días que tienen que ser de celebración, luces en las calles, escaparates llamativos, y mensajes por todas partes de una felicidad impuesta.

Cuando estamos en duelo esto nos puede generar un estrés añadido a nuestro estado emocional.

Son fiestas en las que se hacen más evidentes las ausencias, y es más fácil que nos conecten con la tristeza, la melancolía, e incluso la rabia.

La mayoría de las personas que están en duelo desearían cerrar los ojos y que al abrirlos ya hubieran pasado las fiestas.

La sensación de soledad, la dificultad de compartir nuestro pesar por imaginar que podemos molestar o no ser comprendidos, provoca que se agudice la desconexión con el entorno.

Popularmente se cree que la primera Navidad es la más difícil, pero no tiene porque ser así. En ocasiones si la muerte del ser querido es muy reciente todavía podemos estar en estado de shock y no ser conscientes de la dimensión de lo ocurrido, consecuentemente la segunda, o posteriores Navidades se convertirían en la primera en tener que afrontar la realidad de la ausencia.

Cada año estemos en la situación que estemos nos podemos enfrentar de nuevo a una situación difícil de gestionar con nosotros mismos y con nuestro entorno.

¿Qué podría ayudarnos a sobrellevar estos días?

  • Cuídate físicamente: duerme suficientes horas, cuida tu alimentación y haz alguna actividad física dentro de tus posibilidades, dar un paseo puede ser   suficiente.
  • Intenta compartir tus emociones con quién te sientas cómodo , valida lo que sientes, no intentes estar de otra manera o como pretenden los otros que estés. No hay emociones mejores ni peores, todas cumplen su función.
  • Atiende a tus necesidades, escucha lo que realmente te va bien, sé amable y comprensivo contigo mismo.
  • Atrévete a decir no a propuestas que no te apetezcan, no estás en situación de hacer sobreesfuerzos.
  • Planifica tu día, céntrate en pasar ese día, el control lo tienes tú, eso te dará la seguridad de no encontrarte con sorpresas que te puedan desbordar emocionalmente.
  • Pide ayuda, no intentes hacerlo todo tú y procura rodearte de un ambiente confortable.
  • Piensa con quién podrías contar en caso de necesitar ayuda.

Cada persona y cada duelo es único, permítete vivir el tuyo a tu manera.

 

Por Luca Llinares y Lidia Espelt.

Luca Llinares. Terapeuta Gestalt. Máster en Counseling en duelo y pérdidas. Facilitadora de Grupos de ayuda mutua de duelo y pérdidas. Formación en Constelaciones familiares aplicadas a la consulta individual. Practitioner en Programación Neurolingüística. Miembro adherente de la Asociación Española de Terapia Gestalt (AETG).

Lidia Espelt. Psicóloga clínica. Terapeuta Gestalt. Máster en Counseling de duelo, pérdidas y trauma. Facilitadora de Grupos de ayuda mutua de duelo y pérdidas. Posgrado en Intervención Estratégica Breve. Practitioner en Programación Neurolingüística. Formación en Constelaciones familiares aplicadas a la consulta individual.

 

Volver arriba