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ENTREVISTA A LUCA LLINARES Y LIDIA ESPELT: “NO EXISTEN DOS DUELOS IGUALES”

ENTREVISTA A LUCA LLINARES Y LIDIA ESPELT: “NO EXISTEN DOS DUELOS IGUALES”

Luca Llinares (Terapeuta Gestalt) y Lidia Espelt (psicóloga clínica) coordinan el Grupo Terapéutico de Duelo del Institut Gestalt dirigido a personas que están viviendo un proceso de pérdida de un ser querido.

 

¿Cómo podríamos definir el duelo?

El duelo es el proceso adaptativo natural que sufrimos después de perder algo o a alguien con el que estuvimos intensamente vinculados. Sólo por el hecho de ser humanos somos seres vinculares, con lo que el duelo lo experimentaremos en algún momento de nuestras vidas.

 

¿Cada persona vive la pérdida de una pareja, un padre o un amigo de forma diferente o hay patrones comunes?

Cada persona es única y vive el duelo en función de sus vivencias, educación, cultura, recursos… No existen dos duelos iguales. Aún así podemos diferenciar entre dos maneras de vivir el duelo en función de las variables mencionadas: el duelo instrumental y el duelo intuitivo.

El instrumental es el duelo que antiguamente se asociaba al género masculino. Hablamos de un duelo menos conectado con la emoción, más enfocado a la acción y la resolución y en el que la expresión emocional se acostumbra a llevar en la intimidad, siendo más difícil compartir.

El duelo intuitivo sería el asociado tradicionalmente al género femenino, cuya manifestación emocional es más explícita, con una somatización más visible y una necesidad de compartir y poner palabras a lo que se está viviendo.

Cabe señalar que actualmente los estudios de investigación sobre duelo indican que no existe género en el duelo, y que en consecuencia esto no determina el tipo de duelo que desarrollaremos.

 

¿Hay que darle un sentido al sufrimiento para superar el duelo?

El sentido al sufrimiento se lo podemos dar en la fase final del duelo, cuando ya hemos elaborado todo aquello que nos causa sufrimiento. Antes es imposible. Mediante la elaboración del duelo, podemos llegar a reorganizar nuestra vida, sobreponernos al dolor y re significar la experiencia vivida.

 

¿Es clave expresar lo que uno siente?

Es importante poder expresar, pero la manera de hacerlo puede ser diferente. Hay personas que expresan sus sentimientos a través de la palabra, el llanto, la demostración de rabia… y otros que muestran sus emociones a través de la acción, que también puede ser una forma de expresión. Compartir el dolor nos ayuda a sanar el duelo, si no lo hacemos puede cronificarse.

 

Justamente en el Grupo Terapéutico de Duelo se da un espacio para compartir lo que sienten las personas que están viviendo un proceso de duelo.  ¿Cómo funciona un grupo de duelo?

Los grupos están formados por varias personas que han tenido una pérdida reciente o de tiempo atrás. Cada participante dispone de un tiempo para poder expresar libremente lo que siente y necesita. Nosotras intervenimos como terapeutas, de forma individual, con cada uno de los dolientes. Estas intervenciones pueden ayudar al resto de integrantes del grupo ya que muy a menudo se pueden sentir reflejados con el tema planteado.

Por otro lado, hacemos psicoeducación para normalizar las expresiones de duelo tanto a nivel somático, emocional y cognitivo como comportamental. A menudo, la persona en duelo tiene comportamientos que no son habituales en ella, incluso somatizaciones que por el hecho de no haberlas experimentado nunca le producen inquietud. En el grupo explicamos detalladamente cada una de estas manifestaciones, lo cual aporta una cierta tranquilidad al grupo.

Para cerrar la sesión,  cada uno de los participantes nos explica brevemente de qué se ha dado cuenta o qué se lleva de bueno de la sesión.

 

¿Cada cuándo se reúne?

Nos reunimos una vez a la semana durante dos horas. Es además un grupo abierto con lo cual se puede empezar en cualquier momento. Este formato es interesante porque si hay gente que está en una fase más avanzada de duelo y entra una persona que está en las fases iniciales, es beneficioso para ambas ver en un caso dónde se puede llegar al elaborar el dolor y en el otro tomar conciencia del camino recorrido. Con lo que hay un beneficio para todos.

 

¿Cuántas personas lo integran?

Son grupos pequeños de máximo 10 personas para poder trabajar bien con todos y cada uno de los integrantes y propiciar la sensación de intimidad.

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