Terapia Gestalt: si no es aquí y ahora ¿cuándo?

Gestalt es una palabra alemana que significa totalidad, configuración o forma. Expresa el hecho de que vemos la realidad como un conjunto, no como espacios aislados. La terapia Gestalt, creada en los años 60 por el neuropsiquiatra Fritz S. Perls junto a su esposa Laura, recoge este precepto para desarrollar un enfoque terapéutico que atiende a la globalidad de las personas en todas sus facetas: corporal, emocional y mental, trabajando en su integración.

Para la terapia Gestalt, el núcleo básico de la vida humana es el “ciclo de la experiencia”, dado que la vida no es más que la sucesión interminable de ciclos que abren y cierran gestalts, es decir, situaciones o necesidades que surgen para, posteriormente, terminarlas y que desaparezcan. El problema se genera cuando no se consigue concluir uno de esos ciclos para pasar a otro.

La propuesta de la terapia Gestalt no es un conjunto de técnicas amparadas bajo una filosofía determinada sino, sobre todo (como afirma el psiquiatra y discípulo de Perls, Claudio Naranjo), se trata de una actitud, de una manera de estar en la vida, que, en su práctica, puede desglosarse en varias partes, cada una de ellas de igual importancia:

  • El “darse cuenta”: Se trata de poner conciencia, de observar -simplemente-, aquello que está ocurriendo, tanto en el nivel mental como en el emocional y el corporal. Esta aceptación conduce a que se produzcan cambios en las personas.
  • El “aquí y ahora”: todo sucede en el presente, el futuro es una fantasía y el pasado importa tan sólo como parte de la realidad del ahora. Se esté anticipando o recordando, ambas cosas se realizan siempre desde el presente. Para conseguirlo, se recurre frecuentemente a la conciencia sobre el propio cuerpo y resulta imprescindible para aceptar lo obvio, lo que hay, la realidad.
  • La responsabilidad, entendida como la capacidad de dar respuesta a lo que sucede aquí y ahora. Cada uno es el responsable de las respuestas que da ante la realidad del momento y son las únicas que puede ofrecer en ese instante.
  • Centrarse en el “cómo” y el “para qué”: el enfoque Gestalt abandona el “por qué” debido a que esa pregunta aleja del presente e introduce a la persona en la ficción, para teorizar. El “cómo” proporciona perspectiva y orientación, permite ver lo que ocurre y entender mejor el proceso de lo que está pasando. A la vez, el “para qué” ayuda a la persona a entender la función de lo que hace, siente o piensa (¿para qué hago esto? ¿qué estoy evitando?) y tomar su responsabilidad sobre todo ello.

 

Ésta forma de proceder la transmite el propio terapeuta, quien, previamente, ha de haber pasado por ese mismo proceso, que se experimenta a través de actividades vivenciales. Su objetivo principal se centra en aumentar la conciencia de la persona sobre sí misma, consiguiendo que -a través de la propia conciencia se produzca el cambio, integrando pensamiento y emoción, facilitando su proceso de maduración y ejerciendo la propia responsabilidad sobre las respuestas que se dan a las situaciones y el bienestar que se consigue.

En todo este proceso de darse cuenta va surgiendo el “simismo”, que constituye la parte más genuina de la persona. Para que esa parte vaya emergiendo, es necesario aprender a aceptarse tal y como uno es; integrar las polaridades (todo aquello que le pertenece a la persona, incluso aquellas partes que no le gustan) para llegar hasta el llamado “vacío fértil”; darse cuenta de cuál es la manera que se tiene de funcionar; aprender a autoregularse y, también, a responsabilizarse de la propia vida y de las relaciones que se establecen con uno mismo y con el entorno. Este trabajo consigue que la persona “se permita ser” lo que es en realidad, lejos de los juicios y de los “deberías”, pudiendo actuar en cada situación de forma creativa y no estereotipada, según las reglas y maneras establecidas.

Además, según el enfoque gestáltico, nadie es autosuficiente y, en todo el recorrido de la terapia, la claridad que otorga la toma de conciencia individual también modifica el lugar que se dispensa a los demás y el tipo de relaciones que se establecen. Una manera de hacer, y especialmente de ser, específicamente resumida en estas palabras de Fritz Perls.

 

Yo hago lo mío y tú haces lo tuyo.
No estoy en este mundo para llenar tus expectativas
Y tú no estás en este mundo para llenar las mías.
Yo soy yo y tú eres tú.
Y si por casualidad no encontramos, es hermoso.
Si no, no puede remediarse.
Falto de amor a mí mismo,
cuando en el intento de complacerte me traiciono.
Falto de amor a ti,
cuando intento que seas como yo quiero,
en vez de aceptarte como realmente eres.
Tú eres Tú y Yo soy Yo.

Contacta

    Inscríbete

      Solicita más información

        Solicita una sesión informativa