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TRAUMA, CEREBRO, SINCRONIZACIÓN Y VIDA COTIDIANA

TRAUMA, CEREBRO, SINCRONIZACIÓN Y VIDA COTIDIANA

El cerebro dispone de un sistema capaz de manejar y procesar toda la información sobre las situaciones cotidianas o inesperadas de la vida que le permiten mantenernos en un estado de equilibrio y salud mental. Es decir, que ante cualquier acontecimiento perturbador, el cerebro tiene la capacidad de manejarlo y procesarlo hasta que desaparecen las emociones negativas asociadas al mismo y logrará que este suceso nos sirva de aprendizaje y sea integrado para ser utilizado en el futuro. Podemos decir que tiene un sistema de autocuración constante.

 

Este sistema se basa en la constante sincronización e intercambio de información que mantienen los dos hemisferios.

 

Debido a un trauma, a una situación inesperada que nos impacta y perturba, nuestro cerebro puede desequilibrarse, perder la sincronía, quedando ese hecho doloroso o traumático atrapado en el hemisferio derecho, con la imagen, los sonidos, las creencias negativas que producen ese hecho y sin poder acceder a los recursos, a la experiencia que reside en el hemisferio izquierdo, no pudiendo procesar la información debidamente.

 

Para superar los traumas y volver a encontrar el equilibrio y salud emocional es necesario que toda esa información estancada en redes neuronales, en el hemisferio derecho, sea procesada, es decir, que todos los elementos de la experiencia queden integrados en forma de recuerdos coherentes que puedan dar sentido a nuestra historia personal. Debemos poner en marcha el sistema de “curación” natural de nuestro cerebro.

 

El tratamiento del trauma necesita de un/a profesional que nos ayude. No obstante, todos tenemos la capacidad de desbloquearnos en situaciones “menores” en las que nos hemos quedado trabados: desde preparar un trabajo escrito, pasar un examen,  ante una pregunta comprometida o una situación violenta. Solo necesitamos volver a sincronizar nuestros hemisferios y existen métodos muy simples para hacerlo:

  • Chasquear los dedos alternadamente cerca de los oídos
  • Mirar a derecha e izquierda sin mover la cabeza
  • Abrir y cerrar las manos alternativamente
  • Dar golpecitos en una rodilla y luego en la otra rítmicamente

Como verás, el truco es repetir una acción que active un lado del cuerpo y luego el otro. Hay tantas cosas sencillas que podemos hacer para sentirnos mejor…

 

Texto de Mercedes Bolívar, psicóloga, terapeuta gestalt y terapeuta de Técnicas de Liberación Emocional. Facilitadora de la Formación en Técnicas para el Tratamiento del Trauma (TTT)

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