Personas hablando sobre la comunicación NoViolenta

Sobre la Comunicación NoViolenta

28 diciembre 2021

Artículo basado en el trabajo del doctor Marshall B. Rosenberg

Comunicación e intención

¿Por qué fumamos? ¿Por qué hacemos cosas aun sabiendo que son perjudiciales para la salud? ¿Qué clase de naturaleza es la humana que parece disfrutar haciéndose daño? ¿Cuál es el propósito que se esconde detrás del dolor producido? ¿Alivio? ¿Bienestar? ¿Satisfacción?… ¿Acaso buscamos aliviarnos de un dolor presente produciendo más dolor? Seres insatisfechos preferimos escapar del dolor antes que sentirlo, creando sin saberlo más dolor del que huir.

Nuestras acciones expresan tanto como nuestras palabras. La Comunicación NoViolenta tiene como propósito el ayudarnos a conectar con nuestras intenciones más profundas, las que nos conducen a hacer lo que hacemos o a decir lo que decimos, y sostiene que no hay nada que el ser humano valore más que contribuir a su propio bienestar y al de las demás personas.

 

Las necesidades son la raíz de las emociones

 

Los seres humanos compartimos la capacidad de sentir y poseemos una serie de valores o necesidades que son universales. Según esta práctica, las necesidades son la raíz de las emociones: nos sentimos felices cuando nuestras necesidades están satisfechas e infelices cuando no lo están.

Algunas necesidades son salud, comida, techo; otras que podríamos llamar valores, porque no son materiales, como autonomía, diversión, honestidad, apoyo, comunidad, intimidad, etc. Estos valores son la base de esta comunicación porque nos son comunes a todas las personas y son lo que nos moviliza a actuar de una forma determinada o a decir unas palabras determinadas. Detrás de cada acto o de cada palabra está la intención de querer cubrir una o varias necesidades. La Comunicación NoViolenta nos ayuda a conectar con nuestros valores, a aprender a identificarlos y a pedir lo que nos puede ayudar a cubrirlos.

Para ello empezamos a diferenciar entre evaluar y observar. Evaluamos cuando le echamos la culpa a alguien o a nosotros mismos, cuando insultamos, ponemos etiquetas, establecemos comparaciones o emitimos diagnósticos. Observamos cuando percibimos por los sentidos y decimos lo que vemos o lo que oímos, sin añadir nuestra interpretación. Esta distinción nos ayuda a focalizar la atención en el cuerpo, en lo que percibimos, y no en lo que pensamos. Con la atención puesta en nuestras sensaciones corporales aprendemos a sentir y a identificar las diversas emociones o sentimientos que son parte de nuestra vida cotidiana.

Así pues, desarrollamos un vocabulario de sentimientos y necesidades que nos ayuda a expresarnos en armonía con la intención de conectar con las demás personas y con nosotras mismas.

Cuando nos enfadamos o nos entra frustración, cuando estamos tristes o alegres, cuando nos agobiamos, cuando reímos, cuando nos sentimos culpables… detrás de estos momentos de vida hay una serie de necesidades satisfechas o insatisfechas.

 

¿Cómo nos ayuda la Comunicación NoViolenta?

 

Con la ayuda de este modelo aprendemos a sentir nuestras emociones plenamente, sin rechazarlas, dándoles la atención necesaria para que nos permitan conectar con las necesidades que las originan. De esta forma descubrimos que la causa de nuestras emociones está en nuestro interior, dependiendo de si nuestro proceder o el de otras personas está en armonía con nuestros valores o no, y que lo que hacemos o hacen otras es solo el estímulo de nuestras emociones pero nunca la causa, la causa y la responsabilidad está en cómo nos relacionamos con las emociones.

La Comunicación NoViolenta sugiere que nos expresemos usando un lenguaje de observaciones (O), sentimientos (S) y necesidades (N), y añade un último componente, el de la petición (P), lo que queremos que la otra persona haga o diga para satisfacer nuestra necesidad.

Por ejemplo, al ver unos calcetines sucios en el salón, una madre dice: “estoy harta, eres una irresponsable y una descuidada, si no los recoges te voy a castigar”. La madre menciona un sentimiento sin comunicar la necesidad que lo provoca, seguidamente expresa un par de evaluaciones y para terminar exige que se haga lo que ella quiere a través del castigo. Este tipo de comunicación puede contribuir a que la hija piense que la madre está “harta” por su culpa. Lo más probable es que si accede a hacerlo, lo haga desde el miedo al castigo y no motivada por el deseo de contribuir. Usando la Comunicación NoViolenta la madre podría decir: “cuando veo los calcetines sucios en el salón (O), me siento frustrada (S) porque me gustaría tener apoyo para mantener la casa ordenada (N), ¿podrías meterlos en la lavadora antes de irte al colegio? (P)”.

El modelo de la Comunicación NoViolenta es sencillo pero posee un poder transformador enorme. Su práctica nos ayuda en todos los ámbitos de la vida, tanto a liberarnos de los efectos del pasado y del condicionamiento cultural, como a romper patrones de pensamiento que nos conducen a las peleas, la irascibilidad y la depresión. Es crucial en la resolución de conflictos, ya sean personales o internacionales, posibilita la creación de estructuras que tengan la intención de cubrir las necesidades de todos los seres, y ayuda a desarrollar relaciones basadas en el respeto mutuo, la comprensión y la cooperación.

 

Texto de Amalasiri Murcia, formadora certificada por el Center for NonViolent Communication y docente del Curso de Comunicación NoViolenta (online)

 

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